El chispop se internacionaliza: Metalengua para el mundo

Por Ignacia Sánchez Álvarez

El dúo de hermanos que conquistó Viña 2024 con su propuesta explosiva de “La Baba del Sol”, parte de su
último trabajo “Chispop”, sigue en gira, lanza nueva música y sueña en grande. En esta conversación con
Lolo, Martín y Pascal hablan de su historia, del folclore urbano, de los niños que fueron y de por qué quieren
mezclar todas las artes en una gran obra.


Pascal: Con el Martín somos hermanos. Tocamos de toda la vida. Partimos tocando súper chicos, como a
los 5 y 3 años, con un amigo de mi papá que era músico. Siempre tocábamos en cosas familiares. En la
adolescencia, salíamos a tocar en las micros pa’ ganar plata. Íbamos a la playa, tocábamos, juntábamos plata
y con eso nos íbamos de vacaciones. Llegamos a estar en Bolivia literal con 100 pesos chilenos y tocando
nos hicimos la vida. En 2011 armamos la banda.
Martín: Teníamos 16 y 14, por ahí.
Pascal: Le pusimos Metalengua al tiro. Tocábamos covers, algunas canciones propias, cumbias… Siempre
dándoles nuestro toque, nunca igual. Estuvimos años tocando, sobre todo antes de la pandemia. En la
pandemia aprendimos a grabar. Nunca habíamos hecho grabaciones de estudio. De ahí empezamos a
maquetar lo que sería nuestro disco Chispop, que lanzamos el año pasado.


¿Desde chicos se imaginaban viviendo de esto o era más un hobby? Porque hay casas que quizás no
valoran tanto la música, que los niños quizás aprendan a tocar un instrumento, que es algo súper rico
también para ir creciendo.


Martín: Yo creo que cuando eres chico uno no piensa mucho en eso. Lo hacíamos porque era entretenido.
Después, ya en la adolescencia, cachamos que el arte era algo fundamental.
Pascal: Claro, además fue una forma de vivir, de hacer plata. Si queríamos viajar, tocábamos. Una vez
estábamos varados en el aeropuerto de Atlanta por una tormenta, tocamos y todo un ala del aeropuerto
terminó aplaudiendo. Un gringo se nos acercó, hablaba puras cosas raras, del country y la dictadura, y nos
invitó a su casa.
Fuimos al otro día y era una mansión al lado de un lago, con muelle y yates. Todo porque quería que le
enseñáramos a improvisar a su hija chica. Y lo hicimos, tocamos juntos. Fue un momento mágico. La música
abre esas puertas.


Martín: Nosotros le pusimos chispop para definirlo. Es una fusión bailable, alegre, con instrumentos, partes
más profundas. Para todo público.


Martín: Por un lado era como “chilean pop”, así como si los coreanos tienen k-pop, nosotros tenemos
chispop.
Pascal: Pero también es por la golosina. La chispop de los cumpleaños, colorida, mezcla muchos sabores,
medio neurotóxica, salada y dulce, inflamable. Si no le poníamos chispop, le íbamos a poner charquicán.
Martín: Tiene que ver con lo chileno, con lo mezclado. El pop chileno es ecléctico, tiene cumbia, electrónica.
Es folclor latinoamericano.


Pascal: Sí, totalmente. Chile es súper heterogéneo. Está el folclor del norte, del sur, más campesino, más
guaso, pero también hay un folclor urbano. Nosotros crecimos con el canto a lo divino, los guitarroneros, pero
también vivimos la ciudad.
Martín: En Viña quisimos rescatar ese folclor de nuestra identidad. Y fue bonito porque nos reconectamos
con eso también.


Pascal: Ha sido loco. Hemos podido conectar con lugares que antes no nos pescaban tanto.
Martín: Es como una consagración. Como que ahora la gente no pone en duda lo que hacemos. Ganaste la
Gaviota, eso no se discute. Se te considera más.
En el día a día seguimos igual, trabajando, grabando, aprendiendo, pero con más pega, más entrevistas, más
cosas que hacer.


Martín: En Viña fue como “ya, representan a Chile”, y uno queda como ¿¡cuándo me tocó eso!? Aprendimos
que uno comunica cosas más allá de sí mismo.
El otro día una mamá me escribió porque salí en una historia saltando un colgador de ropa y me dijo que su
hijo lo iba a imitar y se iba a quebrar entero. Me dijo “tienes una responsabilidad con mi hijo”. Yo así como…
no quiero tenerla.
Pascal: Pero sí hay más conciencia de que lo que haces tiene impacto. Hay que encauzar eso sin perder la
autenticidad.


Pascal: Vamos a estar en Europa todo agosto. España, Alemania, Inglaterra, Eslovaquia. Vamos a hacer
conciertos y también a generar redes.
Martín: Y en septiembre lanzamos un conjunto de canciones como más “folclore popizado”. Más locura, más
mezcla, más escritura.


Pascal: Es abrir puertas, que te conozcan, que te escuchen. Todos los que han girado nos dicen que los
primeros años uno va a ganar red, experiencia. A eso vamos: a tejer redes y a darlo todo.


Martín: Sueño con crear algo grande, más allá de solo la música. El Pascal estudió astronomía, yo literatura,
y todo eso lo hemos integrado. Me encantaría hacer una película, una obra que mezcle todas las artes.
Pascal: Yo igual. Seguir haciendo lo mismo, pero con un equipo más grande, mejor pagado, más
descansado.
Martín: Sí, eso es un tema en Chile. No se valora tanto la cultura.
Pascal: Uno siempre piensa en irse afuera, pero también es empezar de cero. Lo importante es ir, conocer,
generar redes, y seguir soñando con hacer algo que impacte.

Fotografía & Arte : Diego Candia / MakeUp : Marcela Valdebenito / Outfits : Vedran Skorin