ESPECIAL 21 AÑOS DE BRUJAS
EL GALÁN URUGUAYO QUE CONQUISTÓ A CHILE

Brujas se instaló en la memoria colectiva de la televisión chilena, no solo como una teleserie,
sino como un universo emocional que marcó a toda una generación. Entre misterio, glamour y
drama, sus personajes se volvieron parte de la vida cotidiana, de las conversaciones familiares,
de los recuerdos compartidos frente al televisor.
Osvaldo Laport dio vida a Vicente, un personaje complejo, observado, amado, cuestionado,
profundamente humano. Hoy, más de dos décadas después, Vicente ya no es solo un rol: es
memoria, es huella, es una presencia que sigue viva en el imaginario del público chileno.
Osvaldo, ¿Cómo llegaste las producciones chilenas? ¿Cómo fue el proceso?
Fue una linda sorpresa. Yo privilegié en una etapa de la televisión Argentina, trabajar con
productoras independientes extranjeras y así empecé protagonizar papeles para el exterior.
Hoy en día todas esas ficciones han sido televisadas en todo el mundo. Entonces ahí fue
cuando me convocó la productora Verónica Saquel y me ofrece este papel en Brujas, pero solo
iba a grabar para el primer capítulo en donde mi personaje (Vicente Soler) moría. Yo estaba
rodando en Argentina una telenovela que se llamaba “Amor en Custodia” y viajé a Chile por una
semana. Verónica me llama al tiempo después para contarme del éxito que había tenido la
teleserie y mi personaje. Los guionistas reescribieron esta historia e hicieron revivir a Vicente
en forma de fantasma, entonces se me vuelve a convocar. En la semana grababa en Argentina
y el fin de semana iba a grabar a Chile. Fue una temporada bastante intensa, pero me sentí
privilegiado ser parte de esa hermosa producción.
Vicente Soler fue un personaje muy comentado en su momento. ¿Cómo lo
recuerdas hoy?
Lo recuerdo con mucho cariño. Más allá de mis años de experiencia haciendo ficciones para
diferentes países, para mí era una buena oportunidad lograr el acompañamiento del público
chileno, después de Brujas, productores de Canal 13 fueron a Argentina a ver posibilidades de
hacer más teleseries en Chile, pero tristemente no se pudo porque yo ya tenía compromisos
aquí. Pero tengo un deseo personal de volver a las pantallas chilenas para reencontrarme con
el cariño del público chileno y de mis colegas. Hoy en día soy embajador buena voluntad de
Acnur y estuve en octubre del 2025 en Chile haciendo misiones.
¿Hay alguna escena o momento de la teleserie que aún te emocione o te
saque una sonrisa cuando lo recuerdas?
Fue muy divertido todo el preámbulo. Cuando descubrieron a Vicente Soler muerto, sonriendo
y desnudo en el hotel, cuando se genera el misterio de cuál de estas 5 mujeres fue la “asesina”
y la escena del velorio. Yo soy claustrofóbico y tuve que grabar dentro de un ataúd. Solo el
humor, la pasión y el respeto me hicieron disfrutar filmar esa secuencia (entre risas). Cuando
se enciende una cámara o se corre un telón, la responsabilidad y la entrega como actor, tiene
que ser al máximo.
Brujas tenía misterio, Glamour, humor y drama. ¿Qué crees que fue la
verdadera magia que conectó con la audiencia?
La transgresión. No dejó de ser un producto inclusivo para época en la que estábamos 21 años
atrás. Siento que fue una producción que rompió estructuras “cuasi-pacatas”. Yo abogo
mucho por una televisión inclusiva, no solo que entretenga, sino que forme, eduque y muestre
otras realidades. Creo que Brujas fue una telenovela que abrió mentes.
¿Qué rasgos de Vicente Soler crees que hoy se leen distinto a como se leía
en 2005?
Creo que es un tema generacional. Mi generación carga con muchos mandatos, estructuras y
un chip que nos cuesta mucho romper, nos cuesta entender cosas de las nuevas generaciones.
Yo como artista, tengo esa libertad de poder entender, adaptarme y reeducarme. Vicente en el
2026 tendría alrededor de 69 años y creo que sí tendría algunos temores de experimentar
nuevas cosas y sentimientos.

