ESPECIAL 21 AÑOS DE BRUJAS

Han pasado 21 años desde el estreno de “Brujas”. Cuando piensas en la
teleserie, ¿cuál es la primera imagen y sensación que se te viene a la
cabeza?
Una emoción muy grande. “Brujas” fue la primera teleserie en la que
participé como guionista y siento que fui muy afortunado de llegar a ella.
No solo le fue increíble en sintonía y la gente la amó, sino que para mí fue
una verdadera escuela: aprendí el proceso completo de cómo se hace una
teleserie, lo bonito y lo complejo. Ahora, si pienso en una imagen concreta,
no puedo dejar de ver a esas seis mujeres en el afiche, con esos vestidos
de rosa intenso y con grandes historias que contar.
¿Cómo llegaste a “Brujas”?
Soy ingeniero en informática, titulado, y en ese tiempo trabajaba en un
banco haciéndome cargo de los procesos de Rentabilidad. Un día me llamó
Daniella Castagno, quien había sido mi profesora de un Taller de Guiones, y
me preguntó si quería participar en la próxima teleserie que escribiría. Me
dijo algo muy claro: escribir una teleserie es tiempo completo, así que
renuncié al banco y llegué a Canal 13 como guionista… y de ahí no me moví
por más de quince años. Cuando entré al equipo, la Biblia de “Brujas”, que
guía el desarrollo general de la teleserie, ya estaba armada, y entre todos
fuimos haciendo los últimos ajustes y profundizando los personajes y sus
arcos.
¿Cómo fue la construcción de personajes?
Como te decía, cuando llegué al canal ya existía una primera versión de la
teleserie, con las fichas de los protagonistas definidas. Tenían otros
nombres eso sí. Una de las profesionales del servicio, por ejemplo, se
llamaba originalmente Andrea Gajardo, pero luego optamos por un nombre
más significativo y recordable: Cassandra. Al comienzo tuvimos muchas
reuniones con la Dany, la productora Verónica Saquel Saquel, los directores
y el resto del equipo de guion. Eran jornadas largas, nos quedábamos hasta
muy tarde revisando personaje por personaje. Recuerdo que a mí se me
ocurrió incluir un abuelo para la familia Sa Sá, que atendiera una carnicería
en La Vega llamada “Jack, el destripador”. Ítalo Galliani, uno de los
directores, se empezó a reír y la Vero dijo: “Anota Don Jack en la pizarra”
¿Hubo un personaje que se te escapara de las manos al escribirlo?
Más que escaparse, hubo un conflicto creativo bien interesante. Aunque
todos los guionistas escribíamos de todo, a mí me tocaba mucho el mundo
de los Sa Sá. En un momento, la Dany —que llevaba la historia y las
escaletas— hizo que Byron, el personaje de Héctor Morales, se volviera loco
de amor por Mariana (Antonella Ríos) y le pidiera matrimonio. Yo no estaba
de acuerdo con eso, porque sentía que Byron era muy chico y durante toda
la teleserie había hablado de estudiar. Fui a hablar con la Dany y ella me
propuso un desafío: que eligiera un personaje y pusiera en su boca todos
mis argumentos contra ese matrimonio. Yo dije al tiro: “la Martuca”
(Solange Lackington), porque ella, desde su preocupación de madre, no iba
a querer que su hijo cometiera un error. De ese choque, la oposición de la
madre y el ímpetu del hijo enamorado, salieron escenas súper potentes,
donde ambos tenían buenos argumentos. Todo eso llevó a que la escena
final, cuando Martuca acepta el matrimonio, quedara muy emocionante
para todos los personajes involucrados.
Si tuvieras que compartir una anécdota con nostalgia y cariño, ¿cuál sería?
Hay muchas que no se pueden contar, obviamente… (ríe). Pero una que
siempre recuerdo con mucho cariño fue cuando vi la primera escena que
escribí en pantalla. Me acuerdo perfecto cuál fue: la entrevista de Noelia, el
personaje de Lorena Capetillo, para entrar a “Ángeles”. No era una escena
de la teleserie propiamente tal, pero aparecía cuando Beatriz (Carolina
Arregui) empezaba a obsesionarse con las profesionales y veía una y otra
vez sus entrevistas. Cuando nos mostraron esas escenas ya grabadas y vi
a Noelia diciendo las frases que yo había escrito, sentí una emoción
profunda y empecé a lagrimear. Es que todo el proceso de “Brujas” eran
primeras veces para mí: los capítulos con felicitaciones, el lanzamiento con
Tommy Rey, el primer capítulo con todos gritando el rating, en fin. “Brujas”
fue un aprendizaje enorme y muy emocionante
