Kudai: Nunca fue un adiós… siempre fue el presente

 Por Nicolás Barriga

En una época marcada por el fotolog, los mp3, y las emociones a flor de piel, Kudai fue más que una banda: fue un refugio. Sus canciones, cargadas de nostalgia adolescente, amores imposibles y ansias de libertad, se convirtieron en el himno generacional de miles de jóvenes en Latinoamérica. Pero a diferencia de muchas bandas pop de los 2000, Kudai no desapareció entre los recuerdos: evolucionó, resistió y volvió con fuerza, madurez y una conexión con su público que sigue viva.

A más de dos décadas de sus años de gloria, el cuarteto chileno —formado por Bárbara Sepúlveda, Pablo Holman, Tomás Manzi y Nicole Natalino (hoy en pausa por embarazo)— volvieron a los escenarios con un nuevo enfoque y una propuesta renovada, sin perder la esencia que los hizo únicos. Con giras en curso, nueva música bajo el brazo y planes de seguir creciendo, Kudai reafirma algo que sus fans siempre supieron: nunca se fueron del todo.

En conversación con Lolo, Bárbara Sepúlveda y Pablo Holman hablan sin filtro sobre esta nueva etapa, los aprendizajes del pasado, sus batallas internas y su presente más consciente que nunca.

Bárbara: Me dio mucha emoción. Tuve mis restricciones. Yo tengo que reconocer que tuve un par de cosas que no quería volver a hacer,entonces cuando me dijeron volvamos ya estaba mucho más preparada porque había recién salido de la universidad. Me coincidieron súper bien los tiempos, aunque me dio nervios dije inmediatamente que sí, pero con ciertas restricciones.

Nosotros empezamos en la música súper temprano y al principio fue algo súper entretenido, pero a medida que va pasando el tiempo, no faltan las personas – los buitres que les digo yo- que se quieren aprovechar de este boom. Tenía claro que no quería volver a eso, no quería volver a lidiar con ese tipo de personas. Y pasó igual, nos encontramos con gente malintencionada que se quiere aprovechar y que sienten que porque les dicen Kudai esto es una mina de oro. Y la verdad no es tan así. Esto es un trabajo como todo, que necesita mucho esfuerzo, necesita mucho sacrificio y mucha inversión también.

Pablo: Fue difícil. Las personalidades de los integrantes, más las experiencias pasadas, tanto buenas como malas, no permitían en un inicio que fluyera tanto. Creo que fue una curva de aprendizaje muy importante. Así que también un poco nerviosos. Siempre los reencuentros son un poco especiales. Pero bueno, finalmente son personas con las que compartiste prácticamente toda tu vida. Así que esa magia continúa.

Cambiaron muchas cosas. Antes estábamos muy acostumbrados a vernos todos los días, manteníamos una amistad muy constante, y con los años y con obviamente el espacio que nos dimos sin platicar, cada uno haciendo sus proyectos y todas esas cosas, hizo que hubiera un distanciamiento. Eso también obviamente hizo que cada uno se desarrollara en cada una de sus áreas. Entonces obviamente dejamos de tener ciertas cosas en común.

No me cuesta para nada. De hecho, aquí en la pega me molestan porque me dicen la Hannah Montana chilena. Pero ha sido entretenido, ha sido desafiante, porque vas queriendo otras cosas también cuando vas creciendo. Tienes otras prioridades. De repente, las mujeres, sobre todo, nos sentimos un poco más presionadas por el tema de la maternidad. Tienes que empezar a elegir a qué le das prioridad, ¿es más importante hacer un show en México o mejor me cuido? Que es lo que le está pasando justamente en este momento a la Nico, que está embarazada nuevamente. Entonces hay que escuchar un poquito más las cosas que son importantes. Tratamos de cumplir en la mayor cantidad que se pueda, pero siempre cuidándonos también.

Pablo: La música de Kudai sigue siendo la misma, lo que pasa es que ha ido evolucionando su sonido con los años para que a nosotros mismos y a nuestro público nos siga encantando. Creo que lo que te hace más consciente es estar siempre a cargo de tu propio proyecto, de valorar el trabajo del equipo que traes, de la gente que te rodea, de los fans, etc.

Bárbara: Totalmente. Se hace y se trabaja en la música de forma mucho más consciente.

Bárbara: Nos motiva la gente, nos motiva mucho viajar y presentarnos en el escenario. A mí eso por lo menos es algo que me encanta, la energía de la gente, el que canten tus canciones, eso realmente es mi motor.

Pablo: Nos motiva seguir cantándole a la gente que escuchó nuestra música y nos ayudó a crecer, a esa generación que creció con nosotros. Obviamente también tenemos esa inquietud como banda de nosotros mismos, seguir creciendo, sacando música nueva, por eso fue el tema de Karma y los temas que van a venir después.

Bárbara: Increíble, increíble porque sabes que tenemos una red de fans súper aperrados en México, en Chile, tenemos grupos de fans que al final pasan a ser tus amigos, se vuelve una conexión súper rica y es importante seguir manteniendo eso.

Pablo: Es súper interesante porque finalmente es el público que nosotros conocemos hace muchos años, crecieron con nosotros prácticamente conocimos a sus familias, conocimos a sus amigos, a sus hermanos y hoy encontrarnos o reencontrarnos con estas personas que ya tienen edad más grande, lo hace muy, muy especial.

Bárbara: Es importante eso, resignificar las canciones, porque puede ser que en algún momento te aburran y cantarla. Es importante reenamorarse de las canciones. Por eso también cada cierto tiempo estamos haciendo reversiones, poniéndo un toque más actualizado para no caer siempre en la monotonía, porque si no termináis odiando tu propio proyecto y no es la idea.

 Pablo: Hoy veo obviamente esos mensajes con otra altura, ya escapamos de esos problemas. Pero claro, es diferente cuando eres un joven y quieres escapar y dejar todo atrás, el mensaje es muy fuerte y “Ya nada queda”, era una manera muy bonita de expresar una ruptura emocional con una persona que querías mucho, que al día de hoy sigue sucediendo.

 Bárbara: Hay dos. Me gusta mucho “Karma”. Es una canción súper potente que habla de los fantasmas que han estado en tu vida, y que han ensuciado el proyecto y que se han aprovechado de tu energía, de tu buena onda, que lo tuvimos que vivir muy de cerca con nuestro ex manager. Básicamente es una canción que está dedicada a él y a ese tipo de personas que son un poquito chupasangre.

 Bárbara: Increíble, la pasábamos súper bien. Y fue interesante porque nosotros salimos del colegio y nos fuimos inmediatamente a vivir a un país que si bien siguen manteniendo el español, es una cultura completamente distinta. Creo que algo muy positivo que rescato es el público mexicano. Y por eso cada vez que viajamos, me siento como en casa prácticamente. Me agrada mucho ir para allá. No me agradan las horas de diferencia que tenemos, pero la gente me encanta.

 Pablo: Bueno, súper importante porque México siempre fue la plaza, la catapulta de Sudamérica hacia el mundo. México siempre se vio como ese lugar importante al que como artista musical tenías que lograrlo.

Pablo: Pues bueno, hemos sacado Karma, que fue el primer sencillo de este año, lo teníamos listo desde el año pasado, se demoró un poco en salir, pero era porque queríamos salir con un tema power, un tema rockero. Me encanta notar que las personas ya lo cantan en vivo. Este año yo creo que vamos a sacar dos canciones más para preparar toda la grabación para el siguiente disco y pues bueno, tener nuevo repertorio para que las personas puedan disfrutar de más y nueva música de Kudai.

 Bárbara: Acá en Chile, me gustaría volver al Festival de Viña del Mar. Yo personalmente no lo pasé tan bien, me gustaría volver mucho más grande, con más trayectoria, con muchos más escenarios y haber tocado en varios lugares. Sería importante para mí cerrar eso.

Hoy, Kudai no solo representa a una generación que creció con ellos, sino que se ha transformado en una banda resiliente, capaz de reinventarse sin renunciar a sus raíces.

Su regreso no es solo un revival; es una declaración de permanencia. Porque para Bárbara, Pablo, Tomás y Nicole, nunca fue un adiós… siempre fue el presente.

Créditos

Fotografía y arte : Diego Candia / Maquillaje : Marcela Valdebenito